Pruebas de software y Calidad (qa)
Un conjunto de actividades de pruebas suele orientase a comprobar determinados aspectos de un sistema software (o de una parte del mismo). Continuando así con nuestro anterior artículo sobre el modelo de cebolla para los Niveles de Pruebas Software, y siguiendo las directrices del ISTQB, acotaremos los Tipos de Pruebas Software en función del objetivo en que se centran.

Cordinación de Equipos para Pruebas
En primer lugar tenemos las Pruebas Software Funcionales. Típicamente encontraremos el comportamiento del sistema, subsistema o componente software descrito en especificaciones de requisitos o casos de uso, aunque también puede no estar documentado (“que funcione como el sistema al que sustituye”) . Es decir, con las funciones establecemos “lo que el sistema hace”.
Estas pruebas se definen a partir de funciones o características (como decimos, bien descritas en documentos o bien interpretadas por los probadores) y su interoperabilidad con sistemas específicos, pudiendo ejecutarse en todos los niveles de pruebas (componentes, integración, sistema, etc).

Herramientas
Es especialmente habitual utilizar herramientas de apoyo para calcular la cobertura del código en el caso de Pruebas de Componentes o en Pruebas de Integración de Componentes (por ejemplo, trazando la jerarquía de llamadas entre elementos). Puesto que indagamos en el comportamiento interno, estas pruebas se denominan también Pruebas de Caja Blanca (“white-box testing”).
Las Pruebas de Regresión consisten en volver a probar un componente, tras haber sido modificado, para descubrir cualquier defecto introducido, o no cubierto previamente, como consecuencia de los cambios. Los defectos pueden encontrarse tanto en el software que se ha cambiado como en algún otro componente. Se ejecutan cuando se cambia el software o su entorno.

